Georgina Sas Riesgo innecesario
marcelo víquez
Galería Kewening . Oratori de Sant Feliu. Carrer Sant Feliu s/n, Palma
Hasta el 31 de marzo.
El arte, como terapia social o como generador de acciones que impulsen una mejoría y una cierta conciencia crítica, es una realidad que se produce en pocas ocasiones. La práctica del dibujo en el artista actual ya no posee el mismo significado que podía tener en otro momento; no es un dibujo preparatorio, ni un boceto de una obra más importante, se ha convertido en un medio de expresión por sí mismo. Los artistas dibujan, pero a la vez trabajan en una obra tridimensional, en una fotografía, en un vídeo o en una pintura. Este el espíritu con el que propone el arte Marcelo Víquez (Montevideo, 1971), en tiempos de mirada electrónica crea ese juego de técnicas, esos trazos al presente congelado tan esencial y depurado, pero a la vez tan radical.
El artista nos propone imágenes narrativas emocionalmente densas que esconden el retrato de nosotros mismos; Víquez plasma la figura de antihéroe entendido como protagonista de su propia bitácora moral y la hace extensible a nuestros complejos, contrariedades, perversiones, incluso flaquezas. Una obra en la que mezcla la maestría con la perversidad, un cóctel explosivo que sigue la tradición de los surrealistas de las vanguardias históricas como Breton o Picabia, y de cineastas como Buñuel o Berlanga. Víquez recurre al cuerpo como la principal fuente de inspiración de un hombre que derriba los límites y abre las puertas a múltiples situaciones en torno a la identidad. Trazos que relatan visualmente intimidades, primitivas pulsiones cargadas de experiencia, de memoria, y que excavan en historias que retratan una cultura que no llega a resolverse.
Intensidad y potencia de unas imágenes incomodas y agrias, pero a la vez sensibles y bellas, que nos permiten profundizar en la rotunda visión crítica y el compromiso de expresarlas como mejor sabe hacerlo Marcelo Víquez: con sentido del humor y una saludable mala leche.