Lorca revisitado pero a la vez muy puro. Quienes ya han visto La casa de Bernarda Alba del Centro Internacional TNT aseguran que el montaje de Pepa Gamboa es fresco, espontáneo y derrocha desparpajo. ¿Acaso no era Lorca también un poeta de lo popular y del caló? ¿Recuerdan ese Romancero gitano estilizado? Si bien la obra que se representará el día 29 en el Teatre Principal no puede ni debe compararse con otras célebres versiones lorquianas de La casa de Bernarda Alba (como la que dirigió Lluís Pasqual en 2009), es cierto que la pieza es "auténtica y muy enérgica", asegura Gamboa. Emotiva. Las responsables de tal efecto: las actrices, ocho mujeres de etnia gitana que viven su particular encierro, el mismo que padecen las protagonistas de la obra. Así las cosas, sus roles en la pieza teatral no distan tanto de su cotidianidad en El Vacie (Sevilla), el asentamiento chabolista más antiguo de Europa, lugar del que proceden. El paralelismo, entonces, entre realidad y ficción es claro en este caso: las cinco hermanas imaginadas por el poeta del 27 (Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela) viven una especie de cautiverio en casa de su madre, Bernarda, del mismo modo que sus actrices son apartadas del mundanal ruido en el poblado. Un drama "al que he querido darle un poco la vuelta con situaciones humorísticas que creo que deben darse cuando uno vive en un encierro de tales características", apunta la directora, que cuenta con un ayudante mallorquín, Jeroni Obrador.
¿Cómo se aprendieron el papel si el grueso del elenco no sabe ni leer ni escribir? "Hay técnicas", comenta Gamboa, "como ponerles vídeos, y acompañar algunas frases de ejercicios físicos para que las memoricen", apunta. Así fue como aprendió Rocío Montero, en la piel de Bernarda: "Cuando fregaba los cacharros o me iba al Carrefour andando iba repitiendo las frases, haciéndolas mías", explicó. Ya en las improvisaciones sobre las situaciones que plantea Lorca en este drama, Gamboa constató que "salía un texto muy familiar y cercano al que había escrito el poeta". Les salía natural comportarse como aquellas mujeres reprimidas y obligadas a vestir de negro.
No escapa al lector que el proyecto, respaldado por la consejería de Igualdad de la Junta de Andalucía, tiene una vertiente social que está dando sus frutos. "Algunas de ellas no habían viajado nunca y ahora han tenido la posibilidad. También han sido conscientes de lo que es tener un trabajo y que te paguen por él. Y algunas se han puesto a estudiar", continúa Gamboa. Su autoestima se ha reforzado. La directora se ha encargado también de fragmentar y podar el texto original de Lorca "y de adaptarlo mediante interpolaciones para que ellas pudieran expresar en algunos momentos lo que quisieran decir". En cuanto a la escenografía, ésta emula una suerte de graderío con un árbol. Minimalismo que evoca "una atemporalidad a su vez contemporánea", continúa. La música es variada, marcada por tangos de Granada y Portugal. Y aquí no hay lutos que valgan. Ropa de calle.
Para Gamboa, que lleva dos años de gira con la pieza, esta Bernarda Alba es La Barraca de Lorca revivida. Una actualización para la integración social de aquel grupo teatral universitario que el poeta dirigió con el fin de llevar el teatro clásico a zonas de la península bastante deprimidas y con poca actividad cultural. En el siglo XXI, el proyecto de TNT se somete a una vuelta de tuerca: aquí suben a las tablas los que no son profesionales. El resultado es estupendo, a decir de la crítica: popular y espontáneo sin ambages, pero sin la estilización que siempre procuraba Lorca para sus obras. No en balde el montaje ha recibido varios premios.
Lugar: En la Sala Gran del Teatre Principal.
Día de espectáculo: Miércoles 29, a las 21 horas
Entradas En las taquillas del teatro. Teléfono de información: 971 21 96 96