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'Bunraku': Obsesión por la estética (por A. Dopazo)

Bunraku -espectáculo de marionetas japonés del siglo XVI- adopta la técnica visual y colores del cómic, dejando en segundo plano un relato.
31-01-2012 08:09
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Bunraku

Bunraku

Clasificación [**]

Reiterativo, alargado de forma gratuita y con una única obsesión, situar la estética como elemento fundamental, este intento de utilizar la técnica del cómic como motor de la historia se viene casi por completo abajo. En su segundo largometraje, tras 'Holly' que no vimos en España, el director Guy Moshe demuestra que tiene recursos para hacer un cine impecable en el plano formal, pero también que sus delirios al respecto dañan de forma considerable la estabilidad y la efectividad de sus fotogramas.

Aunque no está basado en un cómic previo, Bunraku –nombre de un espectáculo de marionetas japonés del siglo XVI– adopta de forma deliberada y exhaustiva la técnica visual y la paleta de colores del cómic, dejando en segundo plano un relato que no cobra ni el dinamismo ni la tensión dramática que garantice su viabilidad. Por eso el que mejor parado sale de lo que vemos es el operador español Juan Ruiz Anchia, que efectúa una labor de auténtico artesano.

En un escenario peculiar, con colores muy cálidos y un marco definido por una combinación de la estética de los años cincuenta y el cubismo, un misterioso vagabundo aparece en una urbe cuyos habitantes viven atemorizados por Nicola, un tipo siniestro y despiadado, que controla una banda de matones. Al frente de esta última están nueve asesinos, el más cruel de los cuales es el número 2. La coyuntura ha obligado al vagabundo a confiar en un joven samurai, que intenta restablecer el honor de su familia, y en el dueño del bar, obsesionado por reunir un equipo que ponga fin a la tiranía de Nicola. Estas son las líneas maestras que definen una historia que es difícil de seguir porque sus fundamentos son más de orden estético que narrativo. Moshe se embriaga de color y de acción, con reiteración de las secuencias de artes marciales, sin aportar a ambos factores ingredientes de peso que salvaguarden, al menos, el interés del auditorio por lo que está viendo. Es cierto que hay composiciones visuales hermosas y secuencias de acción brillantes, pero están al servicio de sí mismos y de una trama que padece de una atonía notable.

Ficha técnica
Nacionalidad: EE UU. Director: Guy Moshe. Fotografía: Juan Ruiz Anchia. Música: Terence Blanchard. Intérpretes: Josh Harnett, Demi Moore, Woody Harrelson, Ron Perlman, Gackt, Kevin McKidd, Jordi Mollá, Shun Suguta, Emily Kaiho. 124 minutos.

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