El huevo al nido, una receta de antaño, merece por su valor gastronómico y dietético ser revisitada sin prejuicios. Ausente en las cartas actuales, en el ámbito casero sigue teniendo adeptos. Con un panecillo, un huevo, un poco de aceite e ingredientes complementarios como pueden ser trocitos de queso o jamón se puede elaborar un plato sabroso y saludable.
Se prepara vaciando de miga el panecillo hasta que quede un nido, engrasándolo con un poco de aceite o mantequilla, colocando el huevo batido en ese hueco, aderezándolo con queso o jamón y horneando unos minutos. Más sencillo, imposible. El resultado es un bocado crujiente, sabroso y completo. El huevo aporta proteínas de primera calidad, minerales y antioxidantes, y el pan, carbohidratos complejos y saludables. Si se acompaña de ensalada, el menú es redondo.
- Se puede elaborar el mismo plato utilizando pan integral, de cereales o incluso de nueces. Con este último queda delicioso.
- Este plato resulta mucho más ligero y digestivo que el clásico huevo frito con patatas. El valor nutritivo, en cambio, es similar.
- Para que el plato resulte equilibrado para una persona adulta es aconsejable que el panecillo sea de unos 50-80 g. Por supuesto, si se trata de un adolescente o persona adulta de vida muy activa, el peso puede ser superior. De la misma forma, hay que recordar que una ración de proteínas son dos huevos, no uno.






