Reivindicar la recuperación de variedades antiguas de la viña mallorquina, cuya existencia queda más en el olvido de políticos y la Administración que en los isleños, así como alentar la vuelta de una agricultura que vele por el antropológico y milenario legado del campesinado mallorquín desde tiempo inmemorial, fueron los temas que protagonizaron la tradicional fiesta estival de la bodega Can Majoral de Algaida.
Ilustrando esta reivindicación de la pagesia, el ingeniero agrónomo Llorenç Payeras y recopilador de variedades casi perdidas, hizo referencia en su charla a frutos, hortalizas, razas, usos y costumbres del campo mallorquín, patrimonio casi perdido a causa de la globalización agrícola y el turismo.
Los setecientos asistentes a esta velada, en su decimoséptima edición, tan enológica como cultural, y siempre reivindicativa de la familia Oliver, pudieron catar el nuevo vino Capgiró, palabra antigua del campo isleño, tan desconocida por muchos burócratas locales que casi no la quisieron admitir, elaborado con la recuperada y autorizada, después de trece años de reivindicación, variedad de uva Giró Blanc o Ros, con etiqueta de María Carbonero. También se cató un tinto con crianza, que da carácter a la bodega, el Son Roig 2007. Ambos vinos fueron presentados por el enólogo de Can Majoral, Andreu Oliver, sobrino de Andreu Oliver, propietario de la misma, y presentador de este encuentro anual.
Amén de las catas, la fiesta contó con más animación. Muy celebrada fue la actuación del grupo mallorquín Le Carromato. Después llegó una cena muy mallorquina, regada con vinos de la bodega.





