Cicloturismo

Calvià: paseo y cultura

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Calvià - Illes Balears - Mallorca

Calvià es un municipio ubicado en la comarca del Pariatge, limita con los municipios de Palma, Puigpunyent, Estellencs y Andratx. Comprende 145 km2 y posee más de 50.000 habitantes, que se distribuyen en 28 núcleos de población.

La ruta se inicia en el Paseo Calvià a la altura del aparcamiento de la rotonda de Costa d´en Blanes frente al complejo Marineland. Seguimos por el Paseo en dirección a Palmanova, observándose a la derecha la Serra de Na Burguesa; a un kilometro, aproximadamente, llegamos a la rotonda de Punta Negra, donde salimos del paseo Calvià, dejándolo a nuestra izquierda y cogemos un paseo peatonal que discurre junto al perímetro del Hotel Mardavall.

Este paseo bordea la costa sobre unos acantilados, que permiten observar una singular vista de las playas de Punta Negra, Son Caliu, Es Carregador y Son Matías, así como la península de Torrenova, con la torre de defensa de Sa Porrassa en su extremo y, paralela a la misma, la isla de Sa Porrassa.

Torre de Sa Porrassa: Esta torre se construyó por resolución del Gran i General Consell en 1595 y la obra finalizó en 1616. Se trata de una torre de defensa costera
y de señales que comunica con la de Cala Figuera y la de Illetas. Este enclave permitía enviar señales de alerta a la vez que protegía la zona de Magaluf ante
un posible desembarco de contingentes piráticos.


Tras bordear el hotel, volvemos a circular por el Paseo Calvià, pasando por las urbanizaciones de Son Caliu y Son Caliu Nou. Siguiendo nuevamente por el paseo,
pasamos junto a la urbanización de Palmanova y llegamos a la Cruz de los Montcada, hito que conmemora el lugar en el que, según la tradición, recibieron
los primeros honores funerarios Guillem y Ramón Montcada, grandes  colaboradores del rey Jaume I en la conquista de Mallorca de 1229. Se le llama “del
pino” porque hasta 1914 había un pino bajo el que, según se decía, habrían reposado sus cuerpos. La cruz fue instalada en la primavera de 1887 en el marco
de la Renaixença, por iniciativa de Mossen Jacinto Verdaguer y algunos poetas, todos ellos relacionados con los Jocs Florals. Al acto de inauguración asistieron
personalidades de la época como el archiduque Luis Salvador, e intelectuales, poetas y literatos venidos de Palma, Cataluña y el Migjorn Francés.


Siguiendo por el paseo peatonal en dirección a Santa Ponça, cruzamos la rotonda que marca el final de la autopista de poniente, observándose a la izquierda el Puig de Saragossa y a la derecha el Puig de Sa Ginesta. En su ladera, junto al paseo peatonal, se encuentra la Capilla de la Piedra Sagrada. Según la tradición, el 12 de septiembre de 1229 y en plena conquista de Mallorca por Jaume I, en este lugar se ofició una misa utilizando como altar una piedra de un pinar cercano.

En el interior de la capilla está presuntamente depositada dicha piedra. Se trata de un edificio de estilo neorománico, de una sola nave y ábside semicircular. La capilla sigue el modelo marcado por las iglesias de Repoblación y por capillas de finales del siglo XIX como la de Crestatx (Sa Pobla).

Tras visitar la capilla y a unos dos kilómetros aproximadamente, llegamos a la rotonda de Santa Ponça, donde podemos visitar el molino de Santa Ponça, construido a principios del siglo XIX. Se trata de una estructura destinada a la molienda, manufactura y almacenaje de la harina para el consumo de los habitantes
del predio de Santa Ponça. También se constata su utilización como vivienda.

Se trata de un molino harinero de viento, actualmente público, de grandes dimensiones, en el que se documentan una serie de remodelaciones, como la construcción de un envelador decagonal con estancia y una ampliación de la
torre. Si subimos al envelador, podemos observar al norte la Serra de Tramuntana, con la cimas de Galatzó y S´Esclop y al sur la bahía de Santa Ponça.

En este momento de la ruta, abandonamos momentáneamente el Paseo Calvià y nos adentramos en la urbanización de Santa Ponça, circulando por la Avenida
del Rey Jaime I y, tras sobrepasar la segunda rotonda, junto al complejo comercial Eroski podemos visitar la villa romana de Sa Mesquida.

El yacimiento constituye la única villa romana excavada de Mallorca y la única evidencia de producción alfarera desarrollada en la isla en esta época. Se trata de un conjunto de estructuras asociadas a una villa fundada a mediados del siglo I a.C. y ocupada hasta los siglos IV-V d.C. Parte de sus estructuras fueron destruidas con la construcción del parking del centro comercial y la vivienda particular que tiene en su lado suroeste.

En total, la superficie de restos que se puede observar es de unos 350 m2. En la villa se documentaron, entre otros restos, abundantes cerámicas a torno, varias
estructuras o habitaciones, un pozo, una cubeta, una cisterna y un horno de cerámica. Volviendo a circular por la Avenida del Rey Jaime I pasamos junto a la Pinada y la Playa de Santa Ponça.

Tras pasar Es Caló d’en Pallicer, a nuestra derecha nos desviaremos por la vía de la Caleta para llegar hasta la Cruz de Santa Ponça, construida en 1929. Obra del escultor Tomàs Vila Mayol, conmemora en lugar en el que presuntamente desembarcaron las tropas del Rey Jaume I para conquistar Mallorca en 1229. Desde este lugar se puede observar la totalidad de la bahía de Santa Ponça, el Cap Andritxol y las siluetas del Puig de Galatzó y S´Esclop sobresaliendo de la Serra de Tramuntana.

Volvemos a conectar con la Avenida Jaime I desde donde, circulando en dirección al Toro y al abandonar Santa Ponça, podremos disfrutar de las vistas de la reserva ecológica de las islas Malgrats. Ya en la Gran Vía de les Penyes Rotges, se observa a la izquierda el Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca y, a unos
dos kilómetros, volvemos a conectar con el paseo peatonal de Calvià a la altura de la urbanización de El Toro.

Una vez pasada ésta, a la derecha, podemos contemplar una gran área de pinar que enmarca la península de Cala Figuera, uno de los pulmones ver des del municipio. Al llegar a la urbanización de Son Ferrer, nos encontramos con el Túmulo de Son Ferrer, un yacimiento prehistórico ubicado en el centro de la Península de Calvià que definía simbólicamente el territorio de las comunidades que habitaron la zona.

Con estos fines, en la Edad del Bronce Antiguo (1700-1500 a.C.) se excavó una cueva artificial que se usó para depositar  enterramientos. Posteriormente, a inicios del Talayótico (900-500 a.C.), se construyó un verturriforme escalonado sobre esta cueva, en el que se realizaron actividades rituales.

En el Postalayótico (500-123 a.C.), la antigua cueva se reutilizó para enterrar
individuos infantiles y adultos, documentándose los restos de más de 100 personas. Finalmente, en 1750-1800 el turriforme fue usado por los campesinos de la zona como era para batir el trigo. Continuando en dirección a Magaluf, dejamos la antigua possessió de Cas Saboners a la derecha y volvemos al tramo de paseo peatonal ya recorrido desde la Cruz de los Montcada.

Pasaremos de nuevo por la urbanización de Palmanova, una de las más antiguas del municipio, diseñada en los años 50 como una ciudad jardín por el arquitecto Antonio Parietti. Después de pasar por Son Caliu y Costa d’en Blanes, siempre por el paseo Calvià, a la altura de la Plaza de la Conquista de Portals Nous, accedemos a través de la calle Oratorio al Oratorio de Nuestra Señora de Portals.

En esta capilla se venera la imagen de la Virgen localizada originariamente en las cuevas de Portals Vells. El oratorio, inaugurado en 1882, es de planta longitudinal, de una sola nave y ábside poligonal. Desde la plaza frente a la Iglesia se disfruta de una privilegiada vista de la Costa de Calvià.

 Tras visitar la capilla del oratorio de Portals Nous se finaliza el itinerario. El aparcamiento de Costa d’en Blanes se encuentra a menos de un kilómetro.
 

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