Gabriel Rodas. palma PalmaPhoto todavía no alcanza el eco social de la Nit de l'Art, pero sus esfuerzos van encaminados a ese fin. Ayer, en su sexta edición, sacó nota, no en números –comparándolos con los que registra la velada más importante del calendario artístico en lo que a visitates se refiere–, pero sí en oferta, interés de los espectadores y ambiente, tanto en las 17 salas abiertas como en la vía pública, siendo el Born el epicentro de este acto cultural. Un paso adelante, sin duda.
A las ocho de la tarde, el Solleric era un hervidero. El reclamo era de altura: coca de trampó, panades, coca d'albercocs... y Steve McCurry. El fotoperiodista norteamericano, que a través de un centenar de imágenes brinda un recorrido tan bello como sobrecogedor por Asia y algunos países latinoamericanos, ejerció de buen anfitrión y explicó el contenido de su retrospectiva al nuevo batle de Palma, Mateo Isern, y su inseparable Álvaro Gijón, teniente de alcalde, muy sonrientes en su estreno cultural. Detrás, en un segundo plano, permanecieron el director del Solleric, Joan Carles Gomis; la presidenta en funciones del Consell Francina Armengol, acompañada de Tolo Aguilar; la antigua regidora de Cultura Carme Feliu; y la directora de la Fundació Pilar i Joan Miró, Magdalena Aguiló. Unos entran y otros salen (de políticos), y entre estos últimos estaban la exconcejala Nanda Ramon y el que pronto será exconseller insular Matíes Garcías, que coincidieron en las escaleras con otros dos gobernantes, ambos del PP, Francesc Fiol y Rogelio Araújo. Una hora después de la inauguración, el Solleric recuperaba algo de tranquilidad, salvo la mano de McCurry, entregada a satisfacer los deseos de sus seguidores. "He venido para disfrutar de su obra y conocer al artista, y no me iré sin su autógrafo sobre la que es una de sus fotografías más famosas, la de la niña afgana", comentó Joan Miquel Morey.
La fotografía también tomó la calle y el viandante lo agradeció. En el Passeig des Born hubo proyecciones, de cuatro fotógrafos: Lucas Foglia, José Manuel Navia, Vicente Paredes y Dani Cardona. Una muestra heterogénea de la fotografía contemporánea que se realiza en distintos lugares del mundo (Mallorca incluida, según la mirada de Cardona) que atrajo a cien espectadores.
Mucha menos había a la misma hora en el Centre de Cultura 'Sa Nostra'. Media docena de visitantes, a lo sumo, y eso que el protagonista goza de renombre internacional: Pep Bonet. Su cámara ha recogido la tragedia emocional de los que viven presos del caos, la tortura, las cadenas o el sexo. ¿Demasiada tragedia para una noche de fiesta? Los que acudieron la disfrutaron, lejos del ruido de otros espacios.
Ruido y disfrute se codearon en Fran Reus, al lado de 'Sa Nostra', en la misma Concepció. Allí, con motivo de la Semana del Orgullo Gay, se presentó Pride, una exposición centrada en la temática de los desfiles del Orgullo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. Instantáneas en blanco y negro y de gran formato que muestran expresiones, caricias, insultos, sensualidad, persuasión, lascivia, deseo, lujuria, carnalidad, estimulación, todo ello visto desde una perspectiva de observador curioso, la de Gori Vicens. "Hay que involucrar más a las instituciones", insistía el artista. Y también invertir más en publicidad, porque algunos se sumaron al PalmaPhoto de rebote. "No sabía que se celebraba. Estoy recién llegado de A Coruña y como conocía cosas de Gori he decidido entrar en la galería, interesado por su buen ojo y su relación con la espontaneidad", señaló el escritor Agustín Fernández Mallo.
De la lejana Caimari bajaron las hermanas Solivellas. Cati, la actriz, eligió Altair para empezar el circuito. Tomó esa decisión huyendo de los codazos del Solleric y deseosa por conocer el tratamiento de la fotografía que practica Francesca Martí, algo que también hicieron José Antonio Mendiola y Pilar Ribal, comisaria. El rostro de Bernat Rabassa, el galerista, muy sonriente, reflejaba que había acertado en su apuesta.
De Sant Jaume, donde también Xavier Fiol se apuntaba un tanto con Fernando Megías –entre sus primeros visitantes se vio al abogado José Maria Lafuente–, a Pelaires, paso obligado para políticos y amantes del arte. El nuevo concejal de Cultura Fernando Gilet desfiló por la galería de Pep Pinya, al igual que Mateo Isern y su comitiva, a la que acabó por unirse Bárbara Galmés. Todos departieron con el presidente de Art Palma y contemplaron las imágenes de Luis Gispert, de cuya obra se declaró seguidora Cristina Macaya. "Le quería conocer en persona y me ha encantado. Además, mi hijo, como él, vive en Nueva York. Estoy disfrutando de este evento que no conocía", aseguró la propietaria de Es Canyar. También se le vio feliz a Albert Pinya, el enfant terrible del arte que no deja de conquistar ciudades, la última, Milán. Ayer, sin embargo, fue Palma el que le conquistó a él: "Estoy deseoso de entrar en la Fran Reus y ver alguna proyección del Borne".