Playas

De Cala s’Almunia al Cap de Ses Salines

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Santanyí - Illes Balears - Mallorca

En medio de una costa rocosa y solitaria, la que va de Cala S’Almunia al Cap de Ses Salines, se encuentra el Caló des Màrmols, de aguas transparentes y muy poco concurrida. Una excursión sin desniveles que discurre entre acantilados, grandes cuevas.

Mapa Cala s'Almonia

Nivel de dificultad:
Fácil
Duración (sólo ida):
3 horas
Recorrido:
9,69 kilómetros
Desnivel máximo:
32 metros

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Recomendaciones:
Sendero que transcurre todo el tiempo por el litoral, por lo que habrá que portar abundante agua, más si se realiza la excursión en verano. En la playa de Es Màrmols no existe ningún tipo de servicio.

Puntos de interés de la ruta

1. Cala s'Almunia. Preciosa cala de carácter marinero y aguas cristalinas

2. Talaies des Bauç. Conjunto prehistórico sin excavar

3. Caló dels Màrmols. Una cala vírgen de arena fina y blanca y aguas transparentes poco concurrida.

4. Faro del Cap de Ses Salines. Desde este punto tendremos unas vistas preciosas del archipiélago de Cabrera

El itinerario, paso a paso

En medio de una costa rocosa y solitaria, la que va de Cala S’Almunia al Cap de Ses Salines, se encuentra el Caló des Màrmols, de aguas transparentes y muy poco concurrida. Una excursión sin desniveles que discurre entre acantilados, grandes cuevas y poblados prehistóricos.

La única dificultad de esta ruta es dar con el punto de inicio. Encontrar Cala S’Almunia para el que va la primera vez puede constituir un ejercicio de paciencia. No existe ningún tipo de cartel que indique su dirección. Todos han sido arrancados con el fin de preservar esta bellísima playa. Desde el llogaret de Es Llombards, al que se puede acceder por Ses Salines o Santanyí, deberemos tomar la carretera de Cala Llombards, y antes de llegar a ésta, enseguida que entremos en la urbanización, girar por la calle S’Almunia, a la cual le falta la lápida. La podremos identificar precisamente por eso, por la ausencia de lápida, aunque en el otro extremo aún se conserva. Al final de la calle S’Almunia giramos a la izquierda por la calle Llorer y después por la primera a la derecha. En la siguiente bifurcación, cogemos de nuevo hacia la izquierda, por la calle del Caló des Moro, que nos dejará encima de la cala, donde podremos aparcar el vehículo  (39º 18’ 50.78’’N / 3º 7’ 14.15’’E). Bajamos a Cala S’Almunia por unas escaleras de hormigón. En uno de sus extremos, a la izquierda, observamos unas casas de pescadores en un rincón con abundantes rocas. Parte de su
 

1. CALA S'ALMUNIA
El encanto marinero de antaño se ha perdido con la construcción de nuevas edificaciones. Nuestra ruta se dirige al otro extremo de la cala, de arena y aguas limpias y transparentes, donde nace un sendero sucio en su primer tramo y de rocas desnudas ya en lo alto. De lo que se trata, de ahora en adelante, es de seguir el camino más próximo al mar. Los primeros pasos de la excursión los daremos por una zona de acantilados, con interesantes topónimos que la definen: el Faralló de S’Almunia, la Cova de Sa Mesa, Punta de Ses Falconeres o la Cova Foradada. A la derecha, ya en el Area Natural Cap de Ses Salines, se levanta la casa de la Torre de S’Almunia. La vieja atalaya se integró, con el paso de los siglos, en una construcción que hoy cuenta dos plantas de alzado y que es visible desde nuestro sendero.

2. TALAIES DES BAUÇ
Entre acantilados y antiguos campos de cultivo, llegamos en poco más de veinte minutos desde que partimos de Cala S’Almunia a Ses Talaies des Bauç. En este punto podemos visitar un conjunto prehistórico sin excavar. Dispone de un talaiot, con la columna central caída, a pocos metros del acantilado. Alrededor se distinguen diversos muros ciclópeos y restos de otros talaiots.

El poblado, a pesar de permanecer enterrado, a la espera de excavaciones arqueológicas, puede seguirse perfectamente porque se conserva la mayor parte de su muralla, parte de la cual fue utilizada para la construcción de una barraca que encontraremos unos metros después, en la gran Punta des Bauç, en la parte posterior de una antigua caseta de carabineros. El acantilado de es Bauç es el punto más alto de la costa de Santanyí. 

Cuentan los llombarders que en Sa Cova des Diners, que se encuentra en este precipicio y que es inaccesible sin equipo de escalada, los moros escondieron al huir de la isla un tesoro que está guardado en todo momento por el dimoni. Desde la caseta militar, que cuenta con una cisterna, seguimos la ruta sin abandonar la línea de la accidentada costa. Bordeamos, por lo alto, un espectacular rincón conocido como Es Buit. Las aguas se nos muestran muy vivas en cuanto a colores a causa de los claros de arena.  La vegetación de la zona por la que transitamos es de escaso porte, a excepción de algunos tramos de pinar. Territorio seco, con numerosa caza, punto de reunión en otoño de muchas aves migratorias que confluyen en esta parte del litoral después de atravesar Mallorca de norte a sur siguiendo diferentes rutas, y que abandonarán la isla con destino África, haciendo previa parada en Cabrera. Después de pasar por Ses Piquetes, Es Terrer Roig –interesantes canteras que vale la pena conocer– y Es Bancassos, llegamos a Cala Figuereta, donde los acantilados vuelven a ganar altura. La desembocadura de un pequeño torrente que casi siempre está seco nos obligará a dar un pequeño rodeo. Atravesamos dicho torrente por una zona umbría. Cala Figuereta no tiene arena. En su parte posterior se encuentran restos de otro poblado prehistórico, cubierto por la vegetación, Sa Talaia
Grossa.

3. EL CALÓ DES MÀRMOLS
El Caló des Màrmols es la joya de este itinerario, uno de los tesoros mejor guardados del litoral mallorquín. Llegamos a esta playa salvaje sin ocupación turística pasados unos noventa minutos desde el inicio de la excursión. Al igual que hicimos con cala Figuereta, también hay que dar un importante rodeo.

Accedemos a ella por una pista. La pequeña cala penetra unos trescientos metros tierra adentro y se formó por las avenidas del Torrent des Màrmols. Se encuentra encajonada entre acantilados de unos veinte metros de altura. Es de aguas cristalinas y el depósito arenoso es de tan sólo unos treinta metros de largo. En la otra parte de Cala Màrmols sale un sendero que trepa por la pared rocosa.

Tendremos que ayudarnos de las manos, pero no presenta ninguna dificultad. En pocos minutos nos situamos en la Olla des Bastons. La denominación olles se emplea para designar los entrantes muy marcados y de forma circular, como en este caso. Poco después llegamos a Es Pont de Sa Plana y justo después a otra cueva, la Cova de Sa Plana, de dimensiones reducidas. A nuestra derecha queda la finca de Es Rafal des Porcs, una de las mejores muestras del latifundismo de la Mallorca rural, al igual que Sa Vall, situada en la otra parte del Cap de Ses Salines. En los alrededores abundan el conejo y la liebre, el erizo y las ratas de campo. Pasamos por Es Barret des Capellà (el sombrero del cura) y salvamos el Torrent des Barracot, que atravesamos sin necesidad, en esta ocasión, de dar un rodeo. Este torrente forma una hendidura en las paredes rocosas que alcanza una altura cercana a los veinte metros.

Después de la Punta de Sa Creta, el terreno se vuelve más suave y aparece con todo su esplendor la imagen del archipiélago de Cabrera, separado del Cap de Ses Salines por solo 5,5 millas náuticas.  Contemplamos restos de barracas, muy próximas al mar. En el lugar conocido como Na Costa, ya muy cerca del faro, se alzaba una de las torres de vigilancia de esta costa. Hoy está desaparecida, pero su tamaño ha quedado grabado en la memoria popular. Dicen en Santanyí, cuando se refieren a alguien de complexión robusta y alta, que “es més grossa que sa Torre de na Gosta”.

4. EL FARO
Nuestro itinerario muere en el Cap de Ses Salines. Antes de llegar al extremo meridional de Mallorca, nos topamos con el Pou Salat, muy castigado por los vientos y el abandono. Finalmente, arribamos al faro (39º 15’ 52.29’’N / 3º 3’ 10.19’’E), la única construcción en varios kilómetros, levantado entre los años 1850 y 1870. La instalación ha reconvertido las dependencias anexas al faro en un espacio para la investigación y el debate científico. Dependiente del Imedea (CSIC-UIB), el objetivo de esta estación experimental es contribuir al conocimiento del funcionamiento de los ecosistemas litorales y marinos de Balears. En el faro encontramos la carretera que lleva hasta Es Llombards y conecta con Santanyí y Campos.
 

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