Rutas y excursiones

S’Albufera d’Alcúdia

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A pie o en bicicleta, en verano o en invierno, da lo mismo, pasear por S’Albufera de Alcúdia siempre es un deleite para los sentidos. El visitante puede, a través de distintos trayectos, conocer la mayor y más importante zona húmeda de Balears y apr

Ruta:
S’Albufera de Alcúdia
Nivel de dificultad:
Fácil
Duración:
Depende del itinerario escogido
Recomendaciones:
Recorrer sin prisas. Si se visita en invierno, e incluso en primavera y otoño, si ha llovido, llevar botas impermeables. Es una de las excursiones más educativas que se pueden hacer con la familia.
 

Situado entre Alcúdia y Can Picafort, el Parque Natural de S’Albufera, cuyo nombre deriva de al-buhayra, término árabe que significa laguna, es el primero que se declaró en Balears (1988) y constituye la zona húmeda más extensa de la comunidad. Tiene una superficie de 1.646 hectáreas, mayoritariamente de humedal, y se extiende por los términos municipales de Muro y Sa Pobla. La entrada está ubicada junto al Pont dels Anglesos, a pocos metros de los hoteles de una de las zonas turísticas más importantes de Mallorca. Si se va en coche se puede dejar en los viales de las urbanizaciones cercanas o en el aparcamiento habilitado para este fin en la entrada del parque. El acceso a S’Albufera únicamente es a pie o en bicicleta. El horario de visita es de 9 a 18 horas entre el 1 de abril y el 30 de septiembre y de 9 a 17 horas entre el 1 de octubre y el 31 de marzo. La visita es gratuita, aunque se requiere un permiso que se debe solicitar en el centro de recepción y con el que se facilita un mapa de la zona central del parque. El permiso incluye algunas normas, tales como la prohibición de recoger plantas o flores, circular siempre por los caminos indicados y no hacer ruido. Se recomienda vestir en tonos neutros, para no asustar a las aves, y protegerse con manga larga para evitar las picaduras de mosquitos al atardecer (usar también un repelente). No está permitida la presencia de perros. Entrar en S’Albufera supone dejar atrás los ruidos desagradables propios del progreso y sumergirse en una interesante reserva ecológica en la que podremos escuchar el trino de los pájaros, el rumor del bosque de ribera y el fluir del agua. Los primeros pasos los daremos por una pista asfaltada, con la zona conocida como es Cibollar a nuestra derecha. Aconsejamos caminar por el sendero que encontraremos a la derecha de la pista y que discurre por una de las orillas del Gran Canal. Al final de la recta, nuestro camino gira a la izquierda y posteriormente a la derecha, para concluir en el centro de recepción de Sa Roca, al que llegamos a través de un suelo de madera. Sa Roca es una antigua fábrica de papel que cerró en 1966 porque usaba sustancias químicas que al llegar a los canales mataban a las anguilas. La protesta de los pescadores motivó el cierre de dichas instalaciones. Hoy funciona como centro de recepción y en él nos proporcionarán el permiso gratuito de visita e información exhaustiva por medio de audiovisuales, prospectos y guías. En sus alrededores hay instalados merenderos.
A pieo enbicicleta
Los itinerarios se pueden hacer a pie o en bicicleta y están señalizados con carteles y flechas. Siempre hay que circular por estos caminos, siguiendo las rutas marcadas. Los itinerarios a pie son muy variados y nos decantaremos por uno u otro dependiendo de los medios de observación y del tiempo que dispongamos. A través de ellos podremos conocer los caminos que bordean los canales, como el Camí d’Enmig, que nos permitirá descubrir el Canal des Sol; y recorrer toda clase de puentes, como el de Sa Roca, que cuenta con cinco arcos, construidos con sillares de la zona, y que fue erigido para facilitar el tráfico de Alcúdia a Santa Margalida.
Los itinerarios en bicicleta, por su parte, tienen la ventaja de poder prolongar la excursión más allá del marjal, donde hallaremos puntos interesantes como son las dunas de Es Comú de Muro siguiendo el canal d’en Pep, o la fuente de Son Sant Joan y Muro por el camino dels Polls. El ir en bicicleta nos permitirá detenernos donde queramos y alternar con el camino a pie si queremos recorrer alguna ruta determinada. Bastará con dejar reposar la bici en un lugar adecuado. Cerca de Sa Roca se levanta el centro de interpretación de medio Can Bateman. No está de más visitarlo antes de hacer el recorrido, para comprender cómo se formó s’Albufera, hace 18 millones de años, y qué cambios ha sufrido a lo largo de milenios. Con el fin de aprovechar el puerto natural de s’Albufera, los romanos decidieron fundar Pollentia justo aquí, en la actual Alcúdia, en un tiempo en el que el nivel del agua era unos tres metros superior al actual. Los árabes iniciaron en este humedal los usos ganaderos y agrícolas que aún hoy se mantienen. Las primeras noticias documentadas de la desecación de s’Albufera para su aprovechamiento agrícola se remontan al siglo XVII. En el siglo XIX empezaron los grandes proyectos de desecamientos de terrenos en la zona. En 1963 se abrió el Gran Canal, que permite la salida directa al mar de las avenidas de los torrentes de Muro y Sant Miquel atravesando S’Albufera, pero sin verter las aguas dentro. El Parque recibe el agua de lluvia a través de torrentes y manantiales. En verano, las entradas de agua del mar no son importantes en cantidad, pero afectan a la vegetación y la fauna, de la que luego hablaremos. Los proyectos ingleses dirigidos por Bateman y Hope transformaron radicalmente el humedal, logrando desecar más de dos mil hectáreas, aunque solo una quinta parte resultó finalmente apta para el cultivo ya que la fuerte salinización del terreno hizo que éste recuperara rápidamente su estado natural. A finales de siglo, los ingleses vendieron la finca a Joaquim Gual de Torrella, que inició la explotación arrocera, cultivo que ha quedado recogido por la cultura popular en forma de glosas y canciones.

Los puntos de observación son construcciones de madera debidamente señalizados que tienen una abertura a través de la cual podremos tomar excelentes fotografías y apreciar a pocos metros las aves acuáticas más insólitas que se acercan hasta S’Albufera. Se han observado un total de 303 especies de aves. Más de 10.000 aves hibernan en el humedal: ánades, garzas, entre otras, además de grandes grupos de estorninos. Las aves migratorias, como las golondrinas o cercetas carretonas, realizan estancias cortas de duración. También hay especies llamadas divagantes, de presencia prácticamente ocasional, como la grulla, la cigüeña, la ibis negra y el flamenco. Otro punto de observación es la torre que encontraremos paseando por un bosque de ribera, en la confluencia de los torrentes de Sant Miguel y de Muro. Desde aquí podremos ver el canal Loco, el canal de En Moix, Sa Siurana, el canal de S’Ullastrar, el camino de Ses Puntes y el canal del Sol. Imprescindibles en la visita son unos prismáticos y una cámara fotográfica con buena óptica. También puede servirnos una lupa para las flores y los insectos. El carrizo –parecido a la caña, pero más fino–, es la planta más común y sirve de alimento de las aves por la gran cantidad de grano que produce. La masiega y la enea también dominan la vegetación. En los canales se encuentran plantas que viven sumergidas, como la cama de ranas; y en las zonas salobres crecen los juncos y las hierbas saladas. El álamo blanco, el olmo y el tamarisco destacan en las orillas de los caminos. Bajo la sombra de estos árboles observaremos candiles azules, en flor de septiembre a noviembre. De las dunas sobresalen especies como el peu de milà, el enebro de fruto grande o la azucena marina. También existe una gran diversidad de hongos, cerca de doscientas especies en total, algunas de ellas recientes para la ciencia, como la Psanthyrella halofila, descubierta en S’Albufera en 1992. En cuanto a la fauna, las especies más comunes son la anguila y los mújoles. La rana común, la culebra viperina y el galápago europeo son numerosos. Se han contado dieciocho especies de mamíferos como murciélagos, ratones y ratas.

S’Albufera es rica en anguilas y los vecinos de la comarca suelen preparar platos con este pescado. Uno de los objetivos del Parque es precisamente mantener y recuperar usos tradicionales como la pesca de anguila, la única especie que es objeto de pesca comercial y que permite saborear delicias como los fideos con anguilas, utilizando unos fideos integrales que se fabrican artesanalmente en Sa Pobla, la cazuela de anguilas o la espinagada (empanada de anguilas).
 

Guía de excursionismo de Mallorca, por Gabriel Rodas.
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