Rutas y excursiones

El puig de Santa Magdalena, por el Camí des Pous

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Interesante excursión, aunque un setenta por ciento del recorrido se realice por asfalto, entre campos de cultivo y con el agua como protagonista, dada la abundancia
de pozos. El itinerario finaliza con la ascensión al puig de la Creu de la&

Ruta:
Búger, Pont de Binissetí, Pou dels Porquers, puig y Creu de la Minyó, Oratori de Santa Magdalena
Nivel de dificultad:
Fácil
Duración:
2 horas
Recomendaciones:
Coger los atajos que encontraremos en la subida al puig de Santa Magdalena.

Empezamos a caminar en la plaza en la que se encuentra el ayuntamiento de Búger, en dirección sureste, por la calle Mascaró, con el consistorio a nuestra espalda. Giramos a la derecha por la calle de la Creu y nos detenemos frente a la cruz de término, que tiene base circular y presenta dos bloques cilíndricos. La cruz es de madera. Proseguimos por el Camí des Pous, un camino asfaltado que discurre entre campos de cultivo en los que también se levantan algarrobos, higueras y almendros.
Pronto llegamos al puente del pou Nou, que salva el torrente de Can Tabou. A la derecha hallamos la denominada Placeta des Pous, en la que hay un pozo con brocal de marés de planta cuadrada y una rueda manual para sacar agua. A la izquierda de la carretera podemos observar un segundo pozo, muy profundo, con boca cuadrangular. El llamado pou Nou, que como hemos descrito cuenta con dos perforaciones, data del siglo XVI. A la derecha de la plaza nace el Camí des Torrentó, pero nuestra ruta continúa por el Camí des Pou, es decir, en línea recta. De inmediato el camino gira a la izquierda y observamos el portillo que da acceso a las casas del Canyà. Los campos de cultivo siguen dominando el paisaje, del que sobresale alguna noria. De nuevo un puente nos sale al camino, en esta ocasión el pont de Binissetí, sobre el torrente de Massanella, llamado por los lugareños torrent de Son Vivot y torrent de Búger. En este punto encontramos una bifurcación importante de vías asfaltadas, las del Camí Vell d’Alcúdia. Hacia la izquierda se dirige a Sa Pobla y hacia la derecha, por donde iremos, al puig de Santa Magdalena y a Inca. Si siguiéramos unos metros en dirección a Sa Pobla veríamos, a mano derecha, las casas del Bosquet y, un poco más adelante, a la izquierda, el molí de Can Barraca, con un impresionante pino piñonero a su izquierda.

En el cruce anteriormente citado, torcemos a la derecha, en dirección a Inca. Avanzamos con el torrente de Massanella a la derecha y un frondoso bosque de encinas a la izquierda. El torrente de Son Vivot sirve de separación de los términos municipales de Búger e Inca. A la altura de una pequeña construcción que se alza sobre la base circular de lo que pudo haber sido una noria, encontramos, a la derecha, dentro del cauce del torrente, un muro que servía para captar agua y desviarla de su curso, hacia la acequia que abastecía a los molinos de la zona. Por desgracia es habitual encontrarse montones de basura en el lecho del torrente. Pasados cinco minutos desde que cruzamos el pont de Binissetí vemos cómo a la izquierda sale el camino que va a las casas de Binissetí. El encinar se acaba y a la derecha del camino, el torrente desaparece, se aleja, y deja paso a las casas del molí de la Torrentera, conocido en su día como el molí de l’Alzinar. En unos minutos llegamos a un nuevo cruce de caminos, lugar conocido como el pou dels Porquers.
Nuestra carretera está atravesada por el camino viejo de Artà a Lluc. Seguimos avanzando, recto, sin desviarnos. En unos metros podemos observar, a la izquierda, en medio del campo, dos pozos más. También a la izquierda aparecerá el portillo de la possessió de Son Sastre, cuyas casas se pueden ver al fondo, a los pies del puig de Santa Magdalena. Superada otra pequeña zona de encinar, proseguimos entre campos de labranza. Una vista retrospectiva nos permite ver el pueblo de Búger, donde iniciamos la excursión, sobre la colina. A la derecha se levanta imponente la Serra de Tramuntana, con el puig Major y el Massanella sobresaliendo de entre las cimas. A la izquierda, cada vez más cerca, nos atrapa la vista del puig de Santa Magdalena. Después de un camino a la derecha sin asfaltar topamos con una casa llamada Son Bosch. Pasado un grupo de higueras llegamos al camino de Establits. Un minuto después dejamos a la izquierda una vía asfaltada que sube hacia el Claperàs. A la derecha, a lo lejos, bajo la línea del puig de Massanella, observamos las casas de Son Fuster. Pocos minutos después pisamos la carretera principal que comunica el puig de Santa Magdalena con Inca. En este cruce dejamos el Camí Vell d’Inca que cogimos en el puente de Binissetí y torcemos hacia la izquierda, carretera arriba. A unos quinientos metros dejamos a la izquierda las instalaciones militares del polvorín de Inca. La subida se acentúa ahora ligeramente y pronto ganamos altura. A nuestra derecha ya apreciamos la ciudad de Inca y su red de comunicaciones. En breve llegamos a otro cruce de caminos: a la derecha sale el que va a las casas de Son Catlar; y a la izquierda, el que conduce a las casas del Claperàs, que se halla cerrado. Nosotros seguimos subiendo por la carretera del puig de Santa Magdalena. Pronto nos salen al encuentro los pinos y los atajos, a los que habrá que prestar atención, ya que nos permitirán ahorrarnos algunos metros de asfalto. El primer atajo aparece a pocos metros de haber comenzado el pinar. El inicio de este tramo es escalonado. Subidos los doce escalones giramos hacia la izquierda, por donde sigue el atajo, en forma de sendero de montaña. Superados 27 escalones más, nos sale al encuentro la carretera, que traza una curva a la derecha. A la izquierda hay un portillo de una finca y a la derecha del portillo nace un nuevo atajo que consta de 139 escalones. El atajo acaba en un marge de la carretera, cerca de una casa que hace años formó parte de las instalaciones militares. Dicha casa queda a la izquierda. Avanzamos por la carretera y enseguida retomamos otro atajo, el tercero, también a la izquierda. Es muy corto y pronto nos devuelve a la carretera, más arriba. En la curva de la carretera, que continúa hacia la derecha, encontramos a la izquierda un camino de carro. Seguimos la curva de la carretera y pronto nos desviamos hacia la izquierda, por donde se inicia el cuarto tramo de atajo, también muy corto. Para encontrar el quinto atajo realizaremos la misma maniobra. Llegados a la carretera, entramos en ella hacia la izquierda, tomamos la curva y tras ella giramos pronto a la izquierda. Este atajo, el último, nos dejará en el coll del puig de Santa Magdalena. Este tramo es un auténtico camino viejo que discurre bajo la sombra de encinas y rodeado de matas y carrizo. En poco más de cinco minutos accedemos al coll de la cresta superior del puig de Santa Magdalena (258 m), donde encontraremos un área de recreo con mesas y bancos para comer y una fuente para calmar la sed. También existe una zona destinada a aparcamiento.

Antes de subir al oratorio de Santa Magdalena (287 m), que se sitúa a la izquierda según nuestra posición de llegada, visitaremos el puig de la Minyó (307 m) y su cruz. Para ello torcemos ligeramente hacia la derecha, hacia la antena de emisora de radio, para coger una pista forestal con piedras. Después de cinco minutos de andar por la pista nos saldrá a la derecha un sendero que conduce a la cruz del puig de la Minyó. La creu de la Minyó data de 1901 y ha padecido en diversas ocasiones la ira de los rayos, lo que ha obligado a reconstruirla. El conjunto se encuentra actualmente muy deteriorado. A pocos metros de la cruz, según bajamos de regreso al coll, sale, a la izquierda, un caminito que trepa hasta el vértice geodésico del puig de la Minyó. Desde lo alto veremos al norte el oratorio de Santa Magdalena, nuestro objetivo final.

De nuevo en el coll del puig de Santa Magdalena, caminamos por la carretera en dirección norte y a dos minutos llegamos al pie de las escaleras que finalizan en la explanada del santuario de Santa Magdalena. Dicha explanada la preside la fachada del oratorio, de la casa dels donats y de la casa d’ Exercicis. Se dice que el santuario se construyó poco después de la conquista de Jaume I. Ya en 1240 un documento notarial se refiere a la capilla de Santa Magdalena. En 1491 se fundó allí un monasterio de monjas franciscanas, hasta que se trasladaron a s’Esglaieta y posteriormente a l’Olivar, en Palma. En el convento, años después, en 1530, se instalaron las jerónimas. Fue por poco tiempo, porque cuatro años después se trasladaron al convento de Sant Bartomeu de Inca. En el siglo XVI funcionó en el puig de Santa Magdalena una escuela de Gramática. A finales del siglo XIV se hicieron allí importantes reformas y la nueva iglesia fue inaugurada por el obispo Pere J. Campins. Entre 1931 y 1985 estuvo bajo la custodia de los ermitaños de la congregación de Sant Pau y Sant Antoni. Desde 1985 hay donats que se encargan de mantener las instalaciones.
La vista desde el puig de Santa Magdalena es muy bella: se ve el pla, l’Albufera, Sa Pobla y Muro, el cap del Pinar, Ferrutx y los colls d’Artà, el puig de Bonany, Sant Salvador, Randa, el mar y las estribaciones de la Serra.

Guía de excursionismo de Mallorca, por Gabriel Rodas.
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