Rutas y excursiones

El camí vell de Fornalutx y sa Capelleta

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Sóller - Illes Balears - Mallorca

El itinerario que proponemos de Sóller a Fornalutx se cubre por un antiguo camino empedrado, de herradura, que durante siglos sirvió para unir la villa principal de la vall dels tarongers, Sóller, con Fornalutx.

Ruta:
Sóller, Sa Capelleta, Binibassí, Fornalutx
Nivel de dificultad:
Fácil
Duración:
1 hora 30 minutos
Recomendaciones:
Prolongar la excursión hacia Biniaraix. Ideal para introducir a los más pequeños en la montaña.
 

Esta agradable excursión, sin desniveles, que se cubre en una hora, aunque puede alargarse con numerosas alternativas (Biniaraix y su barranc, mirador de Ses Barques y Cala Tuent, el camí de na Martorella y Cúber, Cornadors), permitirá conocer Sa Capelleta, un pequeño santuario de estilo modernista que desde su construcción en 1917 pronto se convirtió en lugar de devoción para los sollerics, así como Binibassí, llogaret que pertenece al municipio de Fornalutx y cuyas casas principales fueron edificadas en el siglo XVI.

El de Fornalutx es uno de los antiguos caminos que atravesaba la serra de Tramuntana enlazando todos los lugares de cierta importancia. Tanto el principio como el final de este camino han sido ampliados y sustituidos por caminos de carro o por carreteras que han hecho desaparecer el empedrado original. Hoy discurre entre las dos carreteras que dan acceso a Fornalutx: la que le conecta con Sóller y la que asciende al Puig Major.

Uno de sus principales alicientes son las increíbles panorámicas que pone al alcance de los excursionistas: sobre el huerto de Biniaraix y su barranco, el penyal de Migdia, els Cornadors, la diversidad de cultivos (naranjos, limoneros, marjades d’olivar, algarrobos) y numerosas muestras de la arquitectura popular.

El punto de partida de nuestro paseo es la estación del tren de Sóller, a la que podemos llegar en tren desde Palma o Bunyola, o en tranvía desde el Port de Sóller. Fue en 1905 cuando nació la sociedad Ferrocarril Palma-Sóller, con un capital inicial de 3,5 millones de pesetas. El proyecto inicial, diseñado por el ingeniero Salvador Medir, incluía en su trazado los pueblos de Esporles, Valldemossa y Deià, pero fue rechazado por su alto coste.

Fue el ingeniero Pere Garau quien ideó el recorrido actual, por Son Sardina y Bunyola, que fue materializado en 1911, con el resultado de 27,2 kilómetros de vía y un total de trece túneles, el mayor de los cuales llega a los 2.855 metros.

La espectacularidad de los parajes por los que transita supone el principal atractivo de este ferrocarril, uno de los pocos negocios ferroviarios de iniciativa privada del mundo.

Desde la plaça de Sóller tomamos el camino de sa Lluna. La segunda calle a la izquierda es la de la Victoria de l’Onze de Maig y conecta con la avinguda d’Astúries, que nos dejará en el campo de fútbol de Sóller, un buen lugar para dejar el vehículo si nos hemos desplazado con él.

Tomamos la calle entre el torrente y la instalación deportiva hasta llegar al pont de Can Rave, que no cruzaremos ya que nos desviaremos a la izquierda. A unos cincuenta metros giramos a la derecha, siguiendo las indicaciones, hacia Fornalutx. Rechazamos el camí de ses Marjades.

A pocos metros encontramos, a mano izquierda, la ruta de subida que nos llevará a Sa Capelleta. Este camino empedrado y de herradura asciende entre olivares y cruza en varias ocasiones el camino de carro que también sube al santuario.
Los olivares, documentados en la zona y

a en 1242, llegaron a constituir, a partir de los siglos XIV y XV, la mayor fuente de ingresos para la economía de las gentes de Sóller y sus alrededores. En unos quince o veinte minutos llegamos al santuario de Santa Maria de l’Olivar.

Santa Maria de l’Olivar
Este santuario que tiene su origen en una capillita que mossén Pere-Lluc Ripoll i Moragues ordenó construir en 1917 en los terrenos de la finca denominada l’Olivar del Fenàs. La advocación de oratorio era en honor de la Inmaculada en recuerdo de la aparición de Lourdes de 1858. En 1943 se emprendió la construcción de un santuario de mayores proporciones gracias a la dedicación de Pere-Lluc Ripoll y de su hermana Maria Magdalena. Fue inaugurado al año siguiente.

La entrada al santuario se realiza por una explanada en la que se yerguen cipreses. La iglesia es de planta de cruz griega con cúpula sobre arcos de medio punto. Una imagen de la Mare de Déu de l’Olivar preside el recinto. Saliendo del santuario y detrás de una cruz de madera se encuentra el recinto que acoge la Capelleta.

Es de dimensiones reducidas y presenta una estructura construida con piedras irregulares, de regusto modernista. En su interior (cerrado al público), que simula la cueva de Lourdes, se encuentra, además de la imagen de la Inmaculada, la figura de Santa Bernadette. Al lado de la capillita hay una cisterna con la imagen de un ángel.
Tras visitar la capilla del Olivar des Fenàs y el monasterio, habitado desde 1980 por las Canonesses Regulars Lateranenses de St. Agustí, volvemos al punto en el que empezamos a subir hasta Sa Capelleta, en el camí de s’Ermita. Podemos bajar bien por donde subimos o por la costa d’en Flassada. Si elegimos esta segunda opción deberemos cruzar la carretera Sóller- Lluc y seguir la subida hasta una bifurcación de caminos: el sentido ascendente nos llevaría al mirador de ses Barques (de ahí podríamos enlazar con la vía de las tres possessions que comparten el nombre de Bàlitx y Cala Tuent) pero nos interesa la bajada, por la costa d’en Flassada, que nos llevará de nuevo hasta Sóller, a la barriada de ses Marjades.


Finalizado el descenso ponemos rumbo a Fornalutx a través del GR 221 que habíamos dejado para subir a sa Capelleta. Caminamos por asfalto hasta que éste se acaba en una bifurcación, en una curva muy marcada. Tomamos el giro a la izquierda, por un camino empedrado que sube lentamente entre naranjos y olivos y que nos llevará directamente a Binibassí, que marca la frontera entre los términos de Sóller y Fornalutx, núcleo que se independizó del primero durante el siglo XIX. Unos metros antes de entrar en las calles de Binibassí conviene estar atentos y evitar el sendero que sale desde la izquierda del camino y que nos dejaría en un lugar destinado al cultivo de abejas o apicultura.

Binibassí
El llogaret tiene como elemento más interesante las casas de la possessió de Binibassí. Su conjunto fue construido en el siglo XVI en sustitución de unas casas más antiguas cuyos restos se encuentran en las proximidades. Destaca la torre de defensa y el portal que da entrada a la clastra empedrada. Frente a villa Ballester hallaremos tres señales que nos indican los pasos a seguir para dirigirse a Sóller, Fornalutx y Biniaraix, antigua alqueria musulmana que en el repartiment de 1229 correspondió al conde Hug IV d’Ampúries.

El que debemos tomar es el de la izquierda, un camino rehabilitado por Fodesma hace ya años que tiene como compañero una acequia y que pasa por al lado de un antiguo molino de agua que puede datarse entre los siglos XV y XVI. En 1789, Jeroni Berard inventarió un total de catorce molinos en Sóller y es muy probable que el molí de S’hort fuera uno de ellos.
Después de Binibassí el camino sigue, en subida, entre pinos, encinas y algún olivo, ofreciendo interesantes vistas sobre el valle de Sóller. Unas fites (hitos) nos desvían hacia la derecha para iniciar un ligero descenso. El camino gana en espectacularidad y tras salvar un pequeño comellar desemboca en el cementerio municipal de Fornalutx, desde donde llegaremos a las primeras casas del pueblo pasando por sa Rotlana.


Un paseo por Fornalutx
Fornalutx es un conjunto de indiscutible interés arquitectónico y paisajístico.

El origen de Fornalutx o Fornalugi, como se escribe en los documentos antiguos, se inicia en el mismo momento de la Conquesta, siendo antes una alqueria musulmana, como se deduce por el trazado de sus primitivas calles. En 1972 fue declarado lugar histórico protegido, en 1983 fue distinguido con el II Premio Nacional de Embellecimiento y Mejora de los Pueblos Españoles, y en 1995 recibió el Premio Alzina por su labor en favor de la Naturaleza, galardón que otorga anualmente el Grup Balear d’Ornitologia i Defensa de la Naturalesa (GOB). La torre de defensa cuadrada de Can Arbona, que data del siglo XVII; Cas Pollencí (Major, 3); Can Reió, una casa del siglo XVIII con puerta de aire modernista; Sa Casa d’Amunt (Metge Mayol, 10); y Can Bisbal son algunas de las casas más interesantes de la villa. Mención aparte merece la iglesia parroquial, cuyos orígenes se pueden remontar a la conquista catalana (1229) llevada a término por el rey Jaume I de Aragón. Las tejas pintadas bien merecen una fotografía.

Sóller cuenta con 56 edificios con tejas pintadas y Fornalutx con 28. Se trata de composiciones de dibujos complejos realizados normalmente en color rojo que contienen motivos geométricos y vegetales, elementos de la vida cotidiana, figuras antropomórficas y zoomórficas y temas religiosos. Si vais a ver las tejas pintadas del Poador sabréis que “Qui com és jove no traballa, de vell no dorm a la palla” (Quien de joven no trabaja, de viejo no duerme en la paja).
 

Guía de excursionismo de Mallorca, por Gabriel Rodas.
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