Rutas y excursiones

S'Arenalet d'Aubarca

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Artà puede presumir de un litoral virgen y poco frecuentado por los bañistas. La excursión que proponemos bordea parte de su costa y ofrece la posibilidad de descubrir y disfrutar de tres de sus playas más bellas: es Matzoc, sa Font Celada y s’Arena

Por Gabriel Rodas

Ruta:
Artà, Cala Estreta, es Matzoc, Torre des Matzoc, sa Font Celada, s’Arenalet d’Aubarca
Nivel de dificultad:
Fácil
Duración:
1 hora 30 minutos (solo ida)
Recomendaciones:
Se puede prolongar la excursión con algunas variantes que se detallan.

Nuestra ruta empieza en Cala Estreta, a la que se accede a través de una carretera empinada y sinuosa que también lleva a Cala Torta y Cala Mitjana. Dicha carretera se toma junto al campo de fútbol de Artà. A la salida de Artà en dirección a Cala Rajada, debemos desviarnos a la izquierda, pasar junto a la gasolinera y torcer en el campo de fútbol a la derecha. Esta carretera se construyó cuando se proyectaba una  urbanización, que fue paralizada al no localizar el agua suficiente para el consumo. Ha sido asfaltada recientemente, aunque en sus últimos tramos presenta múltiples baches. La zona que atraviesa ha sido castigada por incendios recientes. A Cala Torta se puede acceder también desde Cala Mesquida, a través de un sendero de montaña marcado con puntos rojos que parte junto a una tienda de souvenirs; y a Cala Mesquida se puede llegar desde Cala Agulla, por el camino de la Talaia de Son Jaumell.  La ruta que proponemos parte de Cala Estreta. Mirando al mar, Cala Estreta quedaa la izquierda de Cala Mitjana y Cala Torta. Doscientos metros antes de llegar a la cala viniendo de Artà, justo antes de iniciar el descenso final hacia ella, encontramos a nuestra izquierda un caminito que en bajada nos conduce hasta esta playa de grava y cantos rodados muy reducida, tal y como indica su nombre. Antes de llegar a la cala, a cuya izquierda se halla un pinar, cruzamos un torrente. Situados en la cala, mirando al mar, tomamos un sendero que encontraremos a la izquierda. En los primeros metros nuestro camino sube, entre rocas, sin vegetación arbórea que nos proteja del sol. En caso de realizar esta excursión en verano se recomienda hacerla a primeras horas del día o a últimas de la tarde. Avanzamos hacia un montículo de piedras que nos servirá para orientarnos. Todo el recorrido está indicado con fites. Trataremos, durante todo el itinerario, de seguir el camino que menos desniveles salva, para evitar esfuerzos inútiles. Mientras subimos observamos a la derecha, a lo lejos, la primera de las torres defensivas que conoceremos: la Talaia de Son Jaumell. Dicha torre, situada en lo alto del Cap des Freu, ha sido testigo de violentos temporales, como el que acabó hace medio siglo con un trasantlántico francés, arrojado contra las rocas más próximas a Cala Mesquida. Desde el primer montículo continuamos con tendencia a la izquierda y tras salvar una entrada de mar enfocamos de nuevo al mar, en busca de una verja que podremos salvar por un espacio abierto que nos protege del acantilado y nos sitúa en una zona conocida como es Pi d’en Candia. El camino desaparece y se convierte en una sucesión de rocas, hasta llegar a una nueva cala que como tantas otras no es otra cosa que la desembocadura de un torrente. Lo cruzamos y ascendemos de nuevo por el caminito que nace frente a nosotros, en dirección a Es Matzoc. Pronto la torre de es Matzoc dominará el paisaje que tenemos frente a nosotros. Más a lo lejos podemos ver otra atalaya, la del cap Ferrutx, sa Talaia Moreia. Cincuenta metros antes de llegar a es Matzoc conviene andar con precaución, ya que el camino se estrecha y amenaza con tirarnos al mar.

Es Matzoc
Es Matzoc es una de las playas vírgenes del municipio de Artà menos visitada por los bañistas. Al igual que las playas de los alrededores, la vegetación, principalmente pinar, llega hasta la arena, que es de color dorado. Cala Matzoc tiene unos ochenta metros de longitud y se puede llegar hasta ella a través de una carretera, solo abierta para casos de emergencia. El pinar es extenso y frondoso y en verano suele haber instaladas tiendas de campaña, a pesar de que la
acampada no está permitida en la zona. Desde Cala Matzoc seguimos caminando bordeando la costa, por lo que tenemos que atravesar la playa y subir en dirección a la torre d’Aubarca, también conocida como torre des Matzoc, torre de sa Falconera o torre de San Fernando. En menos de diez minutos por una sendero escarpado llegamos a la atalaya. La torre des Matzoc es de planta circular. Fue construida en el año 1751 y desde ella se contempla toda la costa comprendida entre el Cap de Ferrutx y el Cap des Freu. Tiene un primer piso, desde el cual se accede a la terraza superior por una escalera. Todavía se conserva el viejo cañón que se utilizaba para defender la costa. La torre presenta un buen esta- do de conservación, aunque en los últimos años se han producido algunos desprendimientos de bloques de piedras. Su planta inferior acumula kilos de basura.
 
Sa Font Celada
Desde Punta Grossa, donde se encuentra la torre des Matzoc, tenemos que dirigirnos a sa Font Celada. De espaldas a la puerta de acceso a la atalaya, elegimos el camino que queda más a la derecha, el más cercano a los acantilados. En
la lejanía advertimos el final de nuestra excursión, s’Arenalet d’Aubarca. Después de introducirse en un pinar, el sendero gira a la derecha e inicia un acusado descenso. Este tramo requiere mucha atención. En treinta minutos, aproximadamente, desde sa torre des Matzoc, llegaremos a sa Font Celada y s’Arenalet d’Aubarca, ambas situadas en los terrenos de Aubarca. La possessió de Aubarca toma su nombre de la alquería islámica Barcat Lucat, que aparece
en el códex latino del Repartiment de Malloca.

Fue adjudicada a los hombres de Marsella que batallaron en la conquista catalana de la isla. El actual topónimo deriva de la palabra árabe al-Bascat -ribera. La literatura popular de Ma- llorca hace referencia a la pobreza de sus tierras: Aubarca, sabeu com és?; com sa terra de cucanya, qui més hi fa, manco hi guanya; qui hi sembra no cull res. Sa Font Celada es la primera playa que se encuentra al llegar desde Artà, por un camino de unos diez kilómetros de longitud que puede cubrirse en bicicleta. La playa de sa Font Celada es más reducida que S’Arenalet pero más profunda. Es muy poco frecuentada por los bañistas, solo por los más sacrificados, y lógicamente carece de servicio alguno. De sa Font Celada a s’Arenalet d’Aubarca apenas hay un centenar de metros, unidos por un caminito que discurre entre las rocas.
 
S'Arenalet d'Aubarca

S’Arenalet d’Aubarca es una de las joyas no sólo del litoral artanenc, sino de toda Balears. Sus 210 metros de arena fina de color blanco y su carácter indómito la convierten en una de las playas vírgenes que mejor han resistido el paso del tiempo. Carece de servicios, aunque existe una construcción destinada a alojamiento (reservas en el ayuntamiento de Artà). La excursión a S’Arenalet d’Aubarca puede efectuarse por el camino que hemos descrito, el que
parte de Cala Estreta (puede extenderse la salida hasta Cala Mesquida o Cala Rajada a través de Sa Talaia de Son Jaumell-Coll de Marina); o por el camino de Aubarca que viene de Artà. Existe una tercera opción, que nos puede servir para finalizar la excursión si tenemos resuelto la problemática del desplazamiento: de S’Arenalet, al otro extremo según llegamos de Sa Font Celada, sale un camino que alcanza sa Talaia Moreia y sigue hasta la carretera que une Artà con sa Tudosa. Situado en el punto más oriental de Mallorca, el cap de Ferrutx forma parte del macizo montañoso de Artà, uno de los espacios más interesantes de la isla desde el punto de vista botánico. Recientemente también se ha convertido en un lugar de interés desde el punto de vista arqueológico, pues se sospecha que en la Bauma de Ferrutx pudo refugiarse un grupo de la resistencia árabe a las tropas de Jaume I durante la conquista de Mallorca.

Desde septiembre de 2009, un equipo de especialistas trabaja en una gruta de difícil acceso.  Sa Talaia Moreia es el elemento arquitectónico más destacable de la zona. Es una torre de defensa cónica con una puerta rectangular elevada. Se construyó en 1585 y a mitad del siglo XVIII era abandonada como torre de vigía. Los vecinos de Artà solicitaron que fuese ocupada de nuevo, ante el temor de ataques piratas. Hace unos años un rayo dañó su estructura y un colectivo de voluntarios de Artà trabajaron en su rehabilitación. Desde la atalaya se obtiene una panorámica interesante que abarca desde el cap de Formentor hasta el puig de Randa, las montañas de Betlem, las colinas que rodean Capdepera y la Punta de n’Amer, en la costa de Sant Llorenç des Cardassar.
 

Guía de excursionismo de Mallorca, por Gabriel Rodas.
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